// dgtallikä evalúa: Final Fantasy XIII (PS3, Xbox 360)

image Recuerdo cuando jugué por primera vez Final Fantasy II (conocido en Japón como FF IV) en el Super Nintendo. Recuerdo haber invertido fácilmente más de 45 horas en el juego. Desde entonces quede enamorado de la franquicia y de Squaresoft. Luego salió Final Fantasy III (US) y al son de hoy, ese juego permanece entre mis favoritos de todos los tiempos, aun cuando estamos hablando de un juego del 1994. Al migrar la serie al PlayStation y hacer una transición del 2D al 3D, Final Fantasy VII ingreso la serie a un estatus donde pocos llegan, a un verdadero clásico. Sin embargo la serie ha sufrido altas y bajas desde entonces. Y ahora, aquí estamos, 2010, con el primer Final Fantasy en esta generación de consolas. Sin embargo, Square Enix se encuentra en un mercado muy diferente al de los 90s, donde los mejores RPGs ya no se producen desde Japón si no desde Europa y América. Juegos como Fable, Mass Effect, Dragon Age, han evolucionado el género del RPG para que se ajuste a estos nuevos tiempos, algo que los japoneses perdieron de vista al crear docenas de versiones con los mismos ingredientes y el mismo diseño. ¿Acaso Square regresara la época de oro a Japón con la última versión en la serie, Final Fantasy XIII? ¿O en definitiva Japón tendrá que admitir que los mejores RPG ahora se producen un poco más al oeste?

Poner un disco de Final Fantasy en una consola se ha convertido en todo un evento, ya que a diferencia de otras franquicias como Call of Duty o Guitar Hero, una nueva versión de Final Fantasy sale cada 3 a 4 años (como las olimpiadas). Final Fantasy XIII es lanzado 3 años luego del lanzamiento del PlayStation 3, y es la primera versión en salir en la consola de Microsoft, el Xbox 360. La espera ha sido larga. Square había publicado mientras el juego estaba en desarrollo que algunos cambios modificarían la estructura del juego para atraer la franquicia a un mercado más amplio. Lo menos que me iba a imaginar, luego de jugar esta última versión, es que el cambio iba a ser tan drástico, y no para bien.

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Al comenzar el juego, en los primeros minutos empecé a ver detalles que me acordaba a Final Fantasy VII, perfecto, ya que es uno de mis favoritos de la serie. Vamos a ver, un ambiente futurista, incluido. Grupos de rebeldes en un tren listo para atacar el gobierno, listo. Una protagonista con un pasado incierto, algo callado y ex-militar, acompañado de un personaje afro-americano quien trae la comedia a la trama, incluido. Pero luego de jugar un par de horas empecé a ver unas tendencias que no me gustaron para nada.

Empecemos con el estilo del juego. Es obvio que Square quería simplificar el diseño del juego, uno más enfocado en la acción, pero luego de varias horas de embarcar en la épica historia (y con épica me refiero… laaaaarga), me dí cuenta que lo único que he estado haciendo es ir de un largo pasillo a otro peleando los mismos enemigos una y otra vez. El juego te va llevando por capítulos, tomado de la mano todo el tiempo y haciendo la experiencia extremadamente lineal. Todos los cofres (en este caso esferas flotantes) son facilmente ubicadas en el transcurso del juego porque simplemente estan puestas por donde tienes que pasar, eliminando toda sensación de descubrimiento. Además, no siento que tengo 100% control  del juego cuando solo controlo un personaje de los tres que pertenecen al grupo (a los demás solo le indicas que estrategia asumir y ellos eligen que acciones tomar). Si liquidan a unos de los personajes secundarios, los puedes revivir como de costumbre, pero si matan al personaje principal, se acabo el juego. Por más de 15 horas, el FFXIII no me había llevado ni a una ciudad para explorar. Comprar algo en una tienda era simplemente visitar uno de los puntos para salvar el juego y escoger la opción “Shop”. Ninguna interacción con mapas, o visitar ciudades, navegar un mundo que se sintiera vivo.Final Fantasy XIII se sentía…vacío. ¿Este es el cambio que Square piensa los jugadores esperaban? Esto no parece Final Fantasy, esto parece más una de esas series que Square lanza entre lanzamientos de la serie principal (como Crystal Chronicles o algo por el estilo). Y luego, más de 20 horas en el juego, Final Fantasy XIII recuerda quien es, y abre las puertas de un mundo menos restrictivo, donde permite la exploración y el descubrimiento.

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Pero más desilusionante aún son los personajes de Final Fantasy XIII. No quiero contar la historia por si deciden embarcar en este juego, pero este es mi resumen de algunos de los personajes:

Lighting: Agría, seca, sin ningún encanto.

Snow: El auto nominado “héroe” más veces de lo que podía tolerar.

Sazh: Su afro es un nido para un Chocobo (ave mascota de la serie). ¿Soy yo o esto es algo ofensivo?

Vanille: Una Aerith (FFVII) “wanna-be”. Su excesivo positivismo y su aguda voz es… I-N-T-O-L-E-R-A-B-L-E.

Hope: El quejón del grupo. Quería una de esas gafas 3D para tomarlo del cuello y darle unas cuantas bofetadas a ver si reaccionaba.

Fang: Eeeeehhh….¿el personaje más decente?

Y sí, no se equivocan, al parecer también Square decidió simplificar la cantidad de personajes al reducirlo significativamente en comparación a las versiones anteriores. En adición la historia nunca me capturo como en series anteriores, en ocasiones era confusa y extremadamente lenta en su desarrollo.

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Square no ha perdido la capacidad de hacer imágenes impresionantes y un nivel de producción de alto nivel para un video juego. Los diseños de los ambientes son todo una obra de arte, sin duda uno de los juegos mas atractivos visualmente en cualquiera de las dos consolas (PS3 y X360). Invocar los “summons” sigue siendo todo una experiencia visual, pero muchos de estos no los verás hasta muy tarde en el juego.

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Si eres fanático de la serie de Final Fantasy, y estas dispuesto a invertir (aunque debería decir “tolerar”) las primeras 15 a 20 horas del juego, encontrarás un Final Fantasy decente y visualmente impresionante. Yo sin embargo, seguiré extrañando el Final Fantasy de 10 años atrás. Quizas es como dicen, el número 13 no es bueno para la suerte.