// dgtallikä evalúa : Child of Eden (Xbox 360)

El Kinect lleva casi un año en el mercado, y en términos de ventas ha sido todo un éxito. Sin embargo, en su desempeño como producto este ha dejado mucho que desear. EL lanzamiento del 90% de los juegos ha sido sobresaturado de juegos similares los cuales atacan el mismo mercado que el Wii a atendido por años, juegos casuales. Excluyendo a Dance Central, los jugadores proclamados “hardcore” no tenían otra opción de juego el cual pusieran a prueba su nuevo accesorio para el Xbox 360. Por lo menos Ubisoft nos ha dado otra excelente opción con Child of Eden.

Child of Eden es otro juego desarrollado por Q Entertainment, los creadores del juego rítmico Rez. Al igual que el titulo lanzado en el 2002 en Estados Unidos, Child of Eden sigue la misma receta de éxito de Rez mediante la combinación de imágenes sicodélicas, música electrónica y mecanismos de disparar en un camino predefinido (rail shooter). La gran diferencia es como Child of Eden interactúa con el Kinect.

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En Child of Eden, tu misión es rescatar a Lumi, el primer ser humano nacido en el espacio, resucitado su conciencia en la próxima versión del Internet… conocido como Eden. Sí, se escucha raro, pero no hemos terminado. La conciencia de Lumi está siendo atacada por unos virus, es tu responsabilidad defender la memoria de Lumi, antes de que este sea consumido para siempre.

Al igual que Rez, los mecanismos de disparar son muy similares. Primero seleccionas más de un enemigo en pantalla, y luego liberas rayos de energía para destruirlos. Entre más enemigos selecciones en un momento dado, más daño (y puntos) puedes hacer. Ahora bien, al integrar el Kinect, este mismo ejercicio lo puedes hacer simplemente moviendo tu mano derecha en pantalla, y este a su vez mueve la retícula apuntando a los diversos enemigos. En adición algunos enemigos purpura solo pueden ser destruidos emitiendo rayos con tu mano izquierda.

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También al igual que Rez, la música forma parte esencial del juego. Cada enemigo que destruyes crea un sonido que impacta el ritmo de la música. Aunque la música en Child of Eden es un poco más pop que techno como en Rez, Q Entertainment sigue la tradición de escoger ritmos que ayudan a acelerar la adrenalina. Ahora, aquí es que el juego me tomo de sorpresa…

Visualicen, estoy moviendo mi mano derecha el cual destruye una serie de virus los cuales a su vez influyen la música del juego, en ocasiones tensas utilizo mi mano izquierda para destruir enemigos purpuras en pantalla, los cuales también impactan el ritmo de la música. Sin darme cuenta, Q Entertainment me había convertido en un conductor de una orquesta. Son muy pocas veces que un juego me dibuja una sonrisa en el rostro por el hecho de sorprender de una forma tan sutil.

Otro ingrediente que hace regreso con Child of Eden son los visuales. Colores brillantes, combinaciones de polígonos u otras formas geométricas hacen que este reproduzca imágenes llenos de vida (“virtual”). Con cada nuevo mundo que visitas, estos visuales se van convirtiendo cada vez más complejos y llamativos.

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Lamentablemente Child of Eden sufre de una enfermedad al cual le llamo “juegus-acabadus-muy-rapidus”. En resumen, puedes acabar el juego en una sola sesión de 5 horas (otros juegos que sufren de la misma condición es el recién lanzado Homefront). Es una lástima, ya que el juego pide, es más, merece más tiempo de juego.

Child of Eden no es para todos. Si usted no siente una atracción por la música electrónica, visuales abstractas o mecanismos de disparo en rieles predefinidos, quizás este no es su juego. Sin embargo, si usted es de los que se vive la música, y le gustaría ingresar a un mundo virtual imposible de experimentar en la vida real, y por fin sacarle provecho a esa cámara/sensor que acompaña su Xbox, Child of Eden merece de su total atención.

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